Bioeconomía circular: el futuro está en los bosques de Cuenca

Bioeconomía circular no es un nuevo concepto, es el futuro. Se podría definir como la actividad económica basada en el uso ecoeficiente y sostenible de los recursos de origen biológico, de tal manera que no genere ningún residuo, pues todo se aprovecha y reaprovecha en un círculo sin fin. Sustituir materiales no renovables como plásticos o metales por otros renovables como la madera.

Se trata, en resumen, de copiar el modelo del bosque, donde el árbol muerto alimenta a nuevos árboles.

Artículo escrito por César-Javier Palacios, director de Comunicación de FSC España.

Lo contrario es el modelo actual de economía lineal basada en combustibles fósiles, imposible de seguir replicándose hasta el infinito en un planeta con recursos finitos y con una población humana que no para de crecer y consumir.

El reto parece poco menos que imposible, pero además de ser imprescindible, contamos con la tecnología y los medios para logarlo.

Por ejemplo, ya es posible construir rascacielos de madera gracias a la nueva ingeniería basada en el empleo de madera certificada FSC. Tan resistentes y duraderos como los hechos con acero y hormigón. Y mucho más sostenibles. La producción de hormigón y acero representan un 15% de las emisiones mundiales de CO2. Frente a ello, la madera no solo no consume CO2, sino que lo almacena. Cada metro cúbico de madera en un edificio supone almacenar una tonelada de CO2.

Otro ejemplo es el mundo de la moda. Se trata de la segunda industria más contaminante del planeta. Solo para confeccionar unos vaqueros son necesarios 7.500 litros de agua, cantidad que bebe de media una persona a lo largo de siete años. Mucha de esa ropa cada vez tiene más materiales plásticos que ya no son necesarios. En su lugar podríamos utilizar fibra textil de base forestal proveniente de bosques bien gestionados en la Serranía de Cuenca. Ese material tiene entre seis y siete veces menos huella de carbono que el poliester, es biodegradable y no genera el grave problema de los microplásticos.

Incluso con la madera de nuestros bosques puede fabricarse nanocelulosa. Es un revolucionario nuevo material cinco veces más resistente que el acero y que pesa cinco veces menos. Y no hablamos de ciencia ficción: ya hay coches en Japón hechos con este material.

Todo lo que ahora se hace con petróleo se puede hacer ya con madera gracias a los nuevos avances científicos y tecnológicos. Pero para asegurar esta fuente renovable es fundamental cambiar el modelo económico y abrazar la bioeconomía circular.

Deberemos modificar nuestro actual modelo productivo para poder vivir dentro de los límites sostenibles y renovables de nuestro planeta. Eso nos obligará a reducir el consumo en las próximas décadas.

Y a gestionar los bosques de forma ejemplar, como promueve FSC en todo el mundo, garantía de que los árboles nunca se agotarán y seguirán manteniendo una rica biodiversidad capaz de cortar el paso a nuevas pandemias.

Prosperar en armonía con la naturaleza. Es el reto de los nuevos tiempos. Y el Urban Forest Innovation Lab (UFIL) de Cuenca está llamado a convertirse en el referente europeo de este cambio, donde los bosques conquenses y el mundo rural jugarán un papel fundamental.

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Un pensamiento en “Bioeconomía circular: el futuro está en los bosques de Cuenca

  1. ¡Buenos días!, me gustaría saber un poco más y si tiene pensado replicarlo en sur america más específicamente en Colombia.
    Estoy muy interesado en el tema, soy profesional en áreas Ambientales así que podría ser de gran ayuda.

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